Ayer volví a tener cuatro años

Ayer volví a tener cuatro años. Por primera vez, extrañé mi infancia.

Extrañé sentarme en el piso de mi cuarto en casa de mis abuelos, y tener libros de cuentos mezclados con piezas de Lego y autos de juguete. Extrañé ese olor característico de ese lugar y la cara de mi abuelo cuando me veía jugar; extrañé la música a todo volumen a la hora de la comida, los besos de mi abuela y la forma en que me cedían el control remoto cuando lo pedía, sin poner objeciones.

Extrañé ese momento del noticiero de la noche en que empezaban las noticias de economía y finanzas, y yo seguía la cotización del dólar sin saber por qué le ponían precio. Extrañé entrar al cuarto de mis abuelos cuando ya estaban dormidos, pasar por debajo de la hamaca de mi abuelo, abrir su cajón y ver todas las cosas que tenía dentro.

Ayer volví a tener cuatro años. Y todo con cerrar los ojos y dejarme ir.

Satisfacción

Satisfacción es el sentimiento que engloba perfectamente cómo me siento con mi carrera profesional a mis – recién cumplidos – 26 años. Trabajando en una empresa que me da la suficiente libertad para explotar mis capacidades; referente para los cuatro medios especializados en economía y finanzas más importantes de México; cumpliendo mis caprichos con trabajo y escuela en tiempo libre.

Esta vida promete.

Typical loner

O de cómo, aunque odio los ‘quotes’, éste me quedó como anillo al dedo:

“Although I am a typical loner in my daily life, my awareness of belonging to the invisible community of those who strive for truth, beauty, and justice has prevented me from feelings of isolation” – Albert Einstein