Gracias por todo, Dra. Enchilada

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Tras completar nueve doctorados (el último de ellos, un honoris causa) y darnos todo el amor que podía, ayer nos dejó la doctora Enchilada (2008-2017) tras algunas semanas de enfermedad.

Enchilada es un testimonio de la importancia de no comprar perros, sino adoptar a los que necesitan un hogar. Fue durante seis años una perra de cruza, cuya única función era tener cachorros. No tenía nombre y estaba en muy malas condiciones físicas cuando llegó a nuestras vidas tras tomar la decisión de adoptarla. Aunque sólo estuvo con nosotros dos años (que parecieron 20), Enchilada nos dejó muchísimos momentos lindos y ayer nos recordó cuántos llegamos a quererla tanto, quienes tratamos de compensar esos seis años en dos con mucho amor.

Le sobreviven Luis, Carlos, Gilberto, Yésica, Alicia, Ana y Amadeo; su hermano Pericles, sus peluches, su suéter navideño, su cama de siempre, la otra cama que le compré y nunca quiso, y el amor de a quienes nos hizo tan felices (y que ayer le lloramos tanto).

Gracias por todo, Dra. Enchilada.

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Coches y hombres

Ser mujer se parece a ser ciclista en una ciudad donde todos los automóviles representan a los hombres. En teoría, deberías poder compartir la calle equitativamente con los autos, pero no es así como funciona. Las calles están construidas para los autos y dedicas una enorme cantidad de energía física y mental a la defensiva y evitando que te lastimen. Algunos autos quieren que te lastimes. Creen que no tienes por qué estar en la calle. Y si resultas heridx por un auto, todos ponen pretextos para echarte la culpa.

– Anónimx

Gente que necesita estructura: esto es para nosotres

No es secreto: soy el mayor fan de Pocket, una app que sirve para guardar y organizar contenido multimedia para consultar posteriormente, con etiquetas y opción para recomendar (¡y ya puedes seguirme ahí!). Gracias a su boletín de recomendaciones semanal descubrí un artículo llamado ‘Invest in yourself’ y terminé enamorado de él.

Tampoco es secreto que soy hombre de estructura y orden. Llevo una Moleskine como agenda donde anoto todo pendiente. Llevo otra donde escribo lo que he hecho desde hace 10 años, porque tengo motivos suficientes para desconfiar de mi memoria. Y soy hombre de metas, más que sueños, y suelo lograr lo que me propongo (siempre y cuando me interese lo suficiente).

Por eso estoy enamorado del artículo: describe una metodología sencilla para plantearse metas y seguirlas constantemente. Hacer planes puede resultar más fácil de lo que parece a veces.

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¿Por qué soy feminista?

He tenido que enfrentar muchas muchas veces esta pregunta, sin poder poner en palabras claras lo que, para mí, está detrás de llamarse ‘feminista’. Hoy (por fin) pude leer este texto de Estefanía Vela (@samnbk) en su blog de El Universal, del cual me permito transcribir este fragmento (disculpen si violo alguna disposición de propiedad intelectual, aunque no me preocupa demasiado) que define muy bien por qué he decidido ponerme la etiqueta de ‘feminista’ (con todos los costos asumidos por tal decisión) [las negritas son mías]:

El concepto de ‘género’ no fue propuesto para negar diferencias entre los cuerpos de las personas, sino para cuestionar que estas diferencias corpóreas fuera la razón detrás de la desigualdad social. La discusión feminista siempre ha estado conectada con la preocupación por la desigualdad social: con el hecho de que ciertas personas –y no otras– tienen acceso a ciertos bienes, espacios, servicios, premios, castigos, privilegios, prejuicios, roles y funciones. A por qué ciertas personas –y no otras– tienen que vestirse de cierta manera, amar de cierta manera, trabajar en ciertas cosas, estudiar ciertas cosas, vivir de cierta forma.

Fuente: Pornucopia de Estefanía Vela.

Soy feminista porque no hay día que no cuestione mis privilegios, porque no puedo quitarme ya el lente del género. Porque creo que nuestras estructuras sociales, incluso la de nuestro hermoso lenguaje de la eñe, están hechas para excluir, para segregar, para cuestionar erróneamente. Asumirme como feminista, actuar en consecuencia y asumir los costos sociales de tal decisión es una de mis pequeñas contribuciones a este jodido mundo.

Para leer el texto completo, clic aquí.

Pornografía y The Economist

La muy famosa revista inglesa ‘The Economist’ lanzó esta semana un debate sobre la pornografía y si ésta es buena para las personas. Además de abrir una votación donde el ‘No’ hacia la pregunta “¿Es buena la pornografía para nosotr*s? lleva una enorme ventaja con 84 % de los votos, se abrió el debate con posiciones de distint*s expert*s. No pude evitar sentir fascinación por la respuesta de un usuario que pidió le publicaran anónimamente y que discute sobre pornografía y homosexualidad, la cual copio y pego aquí para compartir al mundo.

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De ‘guilty pleasures’

Es de conocimiento popular que no hay mejor lugar para reflexionar sobre la vida y sus cuestiones que la regadera/bañera. Ese momento de 10-15 minutos (o hasta 30 minutos, ¿verdad, roomie y ex-roomie?) en que, usualmente, estás solx y puedes pensar los pasos de tu vida o simplemente relajarte. Para ayudar a mis pensamientos, tengo la costumbre de bañarme con música de fondo, que me permite a) cantar a todo volumen para relajarme, y b) medir el tiempo que paso en la regadera (sí, como hippie comepasto que cuida el agua). Hoy, mi biblioteca musical en shuffle me sorprendió con un par de ‘guilty pleasures’ que me permitieron cantar a todo volumen y ponerme de buenas.

A raíz de todo esto, hoy @ariiesk me dijo algo muy cierto:

Y creo que tiene razón. Por eso, decidí dedicar unos minutos de este viernes (de quincena, dicho sea de paso) a hacer mi Top 10 de guilty pleasures. Mis amigxs dicen que todo yo soy un guilty pleasure, pero éstos son los 10 que más disfruto en secreto.

10. Sasha, Benny y Erik – Cada beso. Sólo diré: En un arranque, hasta al concierto terminé yendo.

9. Luis Enrique – Yo no sé mañana. Tíiiipica de boda, y es buena.

8. Carly Rae Jepsen – Call me maybe. Todo es culpa del video de Steve Cardynal en chatroulette.

7. Gusttavo Lima – Balada. Denme unas cervezas, algo de mezcal y hasta los pasos de baile me sé.

6. Rocío Dúrcal – La gata bajo la lluvia. Sigo lamentando el día que partió de este mundo.

5. Cristian Castro – No podrás (Feat. Benny Ibarra). Admito que detesto a Cristian Castro como persona – creo que me causa demasiada repulsión – pero a) canta bien, y b) esta canción marcó mi infancia.

4. Mocedades – Eres tú. Porque soy una anciana de 85 años atrapada en un cuerpo de 26 que parece de 35.

3. Céline Dion – Taking chances. Ampliando este guilty pleasure: sí, soy fan de whythelongface.

2. María José – Me equivoqué. No, no tengo excusa, pero es de ésas que cantas en casa a solas.

1. Don Omar – Danza Kuduro (Feat. Lucenzo). NOT SORRY AT ALL. El único reggaetón que verán en mi iTunes, porque inevitablemente me pone de buenas.

Sé que algún día lamentaré haber subido este post, pero es mejor sacar esto de mi pecho (y mi cabeza*).

(*) Estas canciones provocan adicción. Mientras hacía esta lista, las iba tarareando en mi mente.