La mejor inversión de mi vida

Haber pagado un vuelo a Tijuana, cruzar a pie a San Diego e ir a un concierto de Sara Bareilles. ‘You’ve got a friend’ es la canción favorita de mi mamá y ocupa un lugar muy cerca de mi corazón, por eso esta presentación me llega tanto.

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Dios es armenio

Entre mis pequeñas obsesiones geográficas e históricas, está en un lugar curioso Armenia. Desde el genocidio del siglo pasado a manos de los turcos –sí, eso fue– hasta Sirusho y su ‘Qele Qele’ (si no conoces esa joya pop, clic aquí) y la belleza de su escritura, tengo un gusto secreto por todo lo relacionado con Armenia (como me pasa con Corea del Norte e Islandia).

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Ereván, capital de Armenia, con el Ararat (en Turquía) al fondo

En mi lista de Pocket tengo guardado un artículo desde hace unos días sobre Armenia, llamada ‘Dios es armenio‘ y, apenas terminado, decidí compartirlo porque contiene bellezas como ésta (y así recuerdo cuán internacionalista puedo llegar a ser):

Entre todo lo que perdieron los armenios a lo largo de su historia, el Ararat, por su simbología y porque lo ven todos los días, puede que sea lo que más duele. Ahora está en Turquía porque allí cayó cuando Rusia y Turquía se repartieron Armenia después de la Primera Guerra Mundial. Los armenios pueden ver el Ararat, pero no pueden acercarse más a él ni subirlo.

O esto:

Siempre he desconfiado de las banderas. No puedo defender algo que originalmente servía para saber a quién tenías que matar. Del mismo modo que nunca he entendido el patriotismo ni las fronteras. Quizá sea porque nunca me ha afectado directamente.

Tengo un viaje pendiente a Ereván, espero pronto cumplirlo.

Update 1: Ya descubrí que hay sitios en AirBnB en Ereván, con precio promedio por noche de MXN$500. ¿Alguien que quiera acompañarme en verano?


Para leer la entrevista completa en Jotdown, haz clic aquí; y si te interesa el tema, el libro de Virginia Mendoza sobre el tema parece no tener pierde.

De ‘guilty pleasures’

Es de conocimiento popular que no hay mejor lugar para reflexionar sobre la vida y sus cuestiones que la regadera/bañera. Ese momento de 10-15 minutos (o hasta 30 minutos, ¿verdad, roomie y ex-roomie?) en que, usualmente, estás solx y puedes pensar los pasos de tu vida o simplemente relajarte. Para ayudar a mis pensamientos, tengo la costumbre de bañarme con música de fondo, que me permite a) cantar a todo volumen para relajarme, y b) medir el tiempo que paso en la regadera (sí, como hippie comepasto que cuida el agua). Hoy, mi biblioteca musical en shuffle me sorprendió con un par de ‘guilty pleasures’ que me permitieron cantar a todo volumen y ponerme de buenas.

A raíz de todo esto, hoy @ariiesk me dijo algo muy cierto:

Y creo que tiene razón. Por eso, decidí dedicar unos minutos de este viernes (de quincena, dicho sea de paso) a hacer mi Top 10 de guilty pleasures. Mis amigxs dicen que todo yo soy un guilty pleasure, pero éstos son los 10 que más disfruto en secreto.

10. Sasha, Benny y Erik – Cada beso. Sólo diré: En un arranque, hasta al concierto terminé yendo.

9. Luis Enrique – Yo no sé mañana. Tíiiipica de boda, y es buena.

8. Carly Rae Jepsen – Call me maybe. Todo es culpa del video de Steve Cardynal en chatroulette.

7. Gusttavo Lima – Balada. Denme unas cervezas, algo de mezcal y hasta los pasos de baile me sé.

6. Rocío Dúrcal – La gata bajo la lluvia. Sigo lamentando el día que partió de este mundo.

5. Cristian Castro – No podrás (Feat. Benny Ibarra). Admito que detesto a Cristian Castro como persona – creo que me causa demasiada repulsión – pero a) canta bien, y b) esta canción marcó mi infancia.

4. Mocedades – Eres tú. Porque soy una anciana de 85 años atrapada en un cuerpo de 26 que parece de 35.

3. Céline Dion – Taking chances. Ampliando este guilty pleasure: sí, soy fan de whythelongface.

2. María José – Me equivoqué. No, no tengo excusa, pero es de ésas que cantas en casa a solas.

1. Don Omar – Danza Kuduro (Feat. Lucenzo). NOT SORRY AT ALL. El único reggaetón que verán en mi iTunes, porque inevitablemente me pone de buenas.

Sé que algún día lamentaré haber subido este post, pero es mejor sacar esto de mi pecho (y mi cabeza*).

(*) Estas canciones provocan adicción. Mientras hacía esta lista, las iba tarareando en mi mente.

Almas viejas.

Viernes por la noche. Gracias al shuffle de iTunes comienza a sonar ‘Summertime’ con Ella y Louis. Pienso en mi abuelo: un hombre serio, fuerte, inteligente y callado, parco con sus sentimientos, que nunca mostró a sus hijos cuánto los quería. Conmigo la historia es diferente: en una de mis visitas hace unos años al pueblo donde vive mi familia paterna, comenzó una plática con él que nos uniría en los años siguientes. Continue reading